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¿Quién nos defiende? Sobre la gestión de los concursos de Arquitectura

Nuestro grupo ha expresado reiteradas veces la necesidad de que el Colegio se implique activamente en la defensa del arquitecto ante las irregularidades que se producen en las convocatorias de los concursos públicos.

Dejando claro que desde la Oficina de Concursos se hace una importante labor, recurriendo aquellos que no cumplen la ley de contratos o la LOE, creemos sin embargo que no se ofrece el apoyo necesario a los recursos de los arquitectos, limitándose a facilitar un documento tipo.

La persistencia del problema requiere atacarlo de raíz. Sólo desde la fuerza de nuestras instituciones (COAM y CSCAE) se puede defender la profesión.

Es preciso que se anticipen y exijan un cambio en el procedimiento de las licitaciones que suponga:

* Eliminar el abuso de las vías de urgencia.

* Anulación de la exigencia de solvencias técnicas que ponen en duda la habilitación del título de arquitecto.

* Anulación de los avales provisionales.

* Eliminación de los concursos de proyecto y obra.

* Evitar la primacía del precio de licitación sobre la calidad de la propuesta.

* Plazos concretos de fallos de concursos, indemnizaciones por concursos no resueltos y jurados cualificados.

En JR solicitamos que el COAM promoviese, desde la OCAM, el concurso en dos fases con jurado como la más idónea. Una primera fase de ideas, sin restricciones, y una segunda remunerada para desarrollar los proyectos seleccionados. Es una fórmula fácilmente asumible para los concursos de promoción privada o los concursos públicos de obras significativas.

En este último aspecto hemos seguido la labor de la OCAM desde entonces. Reconocemos el esfuerzo que los profesionales que trabajan en ella dedican para acercar y ofrecer la oficina de concursos a los colegiados, pero la falta de medios y de más apoyo por parte de la Junta de Gobierno redunda en la escasez de los resultados. Son pocos los concursos que recogen este formato.

En la página de la OCAM se despliega su gestión en una columna. En ella se confunden ofertas de trabajo, alquiler de espacios, exposiciones, premios de obra, jornadas, concursos de edificación y concursos de ideas utópicos con casi nulas posibilidades de convertirse en un encargo. Todo ello disfraza el exiguo número de concursos solventes realmente gestionados desde el Colegio.

Nos preocupa especialmente que desde la propia Oficina se redacten pliegos en los que no se definan con claridad los honorarios, o se cedan los derechos de explotación de un diseño por cantidades mínimas. ¿La arquitectura está de saldo?

Logotipos atractivos y una lluvia de anglicismos biensonantes alimentan la esperanza de muchos proyectos y estrategias que jamás saldrán del papel. Las bases de los concursos de ideas incluyen muy a menudo la renuncia expresa a indemnizaciones en caso de no ejecutarse la propuesta, delatando la precariedad de la convocatoria. Horas regaladas. Nunca el profesional estuvo tan cerca del estudiante.

Aun así la participación sigue siendo elevada. Muestra de que a la arquitectura vocacional no hay quien la mate, pero ¿quién la defiende? Urge un cambio de estrategia.

 

Ana Espinosa García-Valdecasas

de Renovación otra cosa

Desde la Junta de Representantes del COAM, el grupo RENOVACIÓN OTRA COSA promueve un Colegio abierto, comprometido y concebido como instrumento de futuro para los jóvenes. Un cambio que permita recuperar la confianza de la sociedad en los arquitectos.

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